martes, 2 de agosto de 2011

Argumento

Retablo en cuatro actos
Acto I: La familia reunida en la conversación, se pone de manifiesto que la madre ha perdido una hija supuestamente ahogada en el río que pasa por el pueblo, hace cuatro años. Angelica se había casado con un joven llamado Martin tres días antes de su muerte. Su cuerpo no fue
encontrado, la madre se lamenta de no haberla podido sepultar. La obra se inicia en el aniversario de su cuarta muerte. La Peregrina aparece en la puerta. El abuelo sabe que conoce a la Peregrina, pero no recuerda de dónde. Los niños juegan con ella y ella se ríe de un modo que asusta a los niños. Dice que nunca había reído antes. También le sorprende encontrar en su interior un corazón que late. La criada de la casa acuesta a los niños, pero antes de que se duerman les pide que la despierten antes de las nueve, y la Peregrina se duerme. El abuelo se queda pensando en qué conoce a la Peregrina.

Acto II: En el mismo lugar, minutos después. El abuelo se da cuenta de que la Peregrina es La Muerte; la reconoció porque la había visto cuando estuvo en un accidente ocurrido en una mina años atrás, en el que murieron los 7 hijos de Telva; la criada de la familia. El abuelo despierta a la Peregrina, le dice que la ha reconocido y le pide que deje a su familia tranquila, puesto que ya han sufrido demasiado. La peregrina manifiesta que no le sorprende que la haya reconocido ya que según ella quienes están cerca suyo nunca la olvidan y también dice que había llegado a la casa para llevarse a Martin, el dueño de la casa donde vivían la madre y sus tres hijos, pero ella perdió su oportunidad cuando no la despertaron antes de las nueve, ya que, era su hora. La muerte, que se describe en términos muy humanos en la obra, explica que no hace más que obedecer a las órdenes, que ella no había elegido ser la muerte, sino que le tocó a ella matar a las que le mandaran y no poder morir nunca. Mientras tanto, Martin trae a Adela, una joven que se intentó suicidar en el mismo río donde supuestamente murió Angélica. La peregrina le comenta al Abuelo que volverá en siete lunas llenas, es decir, el 24 de junio, fiesta se San Juan.

Acto III: Adela se convierte en parte de la familia, inconscientemente comienza a tomar el papel que Angélica había tenido una vez, como hija y hermana. La Madre de Angélica le presta a Adela la ropa de Angélica, peinandola también del mismo modo y tratando en lo posible de hacerla parecerse a Angélica. Han pasado siete lunas desde el Acto II y es la noche de San Juan, noche de milagros y de baile alrededor de las hogueras. En el pueblo se prepara una gran fiesta. Llega la Peregrina tal como se lo comentó al abuelo, pero, está confundida acerca de cuál es su misión. Provoca una reunión entre Martín y Adela, y escucha sin ser vista. En esa conversación, Martín le revela a Adela dos secretos: 1) Angélica no ha muerto, sino que, cuando creyeron que se había ahogado, en realidad huyó con un amante. Martin no lo había revelado a su familia para no arruinar los recuerdos que la Madre y el pueblo tienen de Angélica. 2) Aunque ha sido duro y no se ha hablado mucho de Adela, él está realmente enamorado de ella. Martin también describe que en el pueblo los chismosos dicen que Adela está sustituyendo a Angélica, y sugieren que terminará por hacer pareja con Martín. Martín decide que debe dejar de proteger a Adela de los chismorreos del pueblo, y, sabiendo que Angélica vive, no puede cortejarla libremente como quisiera. Adela se queda llorando, porque ella también ama a Martín. Deciden pasar esa noche bailando en la fiesta del pueblo y olvidar que Martín partirá al día siguiente. La Peregrina le dice al abuelo que, después de escuchar esa conversación, tiene en claro para qué vino a la casa.

Acto IV: Angélica regresa durante la fiesta de San Juan, sin ser vista por nadie en el pueblo. Se encuentra con la Peregrina, y le cuenta que ha sido miserable y que su amante la ha abandonado. Ella quiere retomar su vida anterior. La Peregrina le dice que no es posible porque ya ha sido sustituida por Adela, y que provocará más dolor a su familia, puesto que su madre, su abuelo, su marido y sus hermanos han logrado rehacer su vida. La peregrina le muestra que ha perdido todo, y que sólo puede salvar el buen recuerdo que de ella tienen los que la amaron, proponiéndole unirse a ella en el río (es decir, a cometer suicidio). En la última escena, gente del pueblo encuentra el cuerpo de Angélica en el remanso. La madre llora de alegría, porque sabe que al fin podrá sepultarla como siempre quiso desde su muerte.

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